INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR PT-221
SANTA MARÍA DEL VALLE GRANDE

 

I-Historia institucional

II-Objetivos institucionales

III-Características del estilo educativo

IV-Profesorado

V-Otras actividades y servicios

VI-Alojamiento y vivienda

 

I-HISTORIA INSTITUCIONAL

   El Instituto de Educación Superior Santa María del Valle Grande nace como parte de un proceso iniciado en el año 2004, con la fundación del Colegio Secundario Santa María del Valle Grande. El móvil principal de la Compañía de Cristo Crucificado al fundar el Colegio fue colaborar con las Familias en la educación de los jóvenes, promoviendo especialmente la alegría, la normalidad de las virtudes y la unidad en la diversidad, por medio de una institución educativa católica. Al mismo tiempo que se planteaba como principal objetivo educar a los jóvenes para darle a la gran familia de la Patria, hombres y mujeres autónomos; que logren una coherente síntesis entre fe, cultura y vida; y que generen en sus ambientes un clima de comunión.
    Luego de haber completado dos cohortes del Secundario, a partir de los pedidos de los propios egresados y sus familias, y ante los requerimientos de docentes para el propio Colegio como para otros Establecimientos educativos de San Rafael, se ha ido viendo la necesidad de extender la propuesta educativa al Nivel Superior. La creciente demanda de docentes formados, especialmente, en áreas humanísticas para atender la gran cantidad de Escuelas Secundarias con esa modalidad, señalan un futuro promisorio para este empeño. El Nivel Superior es un ámbito en el que la Institución, a través del Instituto de Capacitación Sapientia, desde el 2001, ha ido incursionando por medio de la organización de Cursos de Capacitación Docente, de Congresos y Jornadas realizadas en conjunto con la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, y de Diplomaturas realizadas en convenio con la Universidad de FASTA.
    Así llegamos al 2011 en que se inició el Proyecto del Nivel Superior con el Profesorado en Historia para atender las antedichas demandas. Esta Oferta Educativa se amplía en 2012 con la apertura de dos Postítulos: Actualización Académica y Especialización Superior en Ciencias Sociales.

II-OBJETIVOS INSTITUCIONALES

El Instituto Santa María del Valle Grande asume la tarea educativa como participación en la misión apostólica de la Compañía de Cristo Crucificado, en el marco de la misión evangelizadora de la Iglesia Católica. Por eso ofrece a la sociedad argentina en la ciudad de San Rafael una clara inspiración cristiana y un modelo de educación integral, humanizadora, personalizante y personalizada. Aspiramos a una educación de calidad portadora de valores, profundamente humanos y cristianos.
ASPIRAMOS A SER una comunidad educativa inspirada en los valores del Evangelio y de la espiritualidad católica que trabaja para formar personas concientes, competentes, y solidarias, con raíces en su cultura, abiertos a su tiempo y al futuro.
QUEREMOS formar docentes competentes, con formación científica actualizada, personas cristianas, líderes en la excelencia y en el servicio, a imagen de Jesús de Nazareth, capaces de una conversión personal a través de un corazón virtuoso y de una profunda preparación integral a través del desarrollo de sus talentos.
CONTAMOS con un grupo humano calificado académicamente y comprometido personalmente con una propuesta educativa sólida e innovadora, con trayectoria y apertura y con los recursos y medios necesarios y actualizados para los fines propuestos.

 

III-CARACTERÍSTICAS DEL ESTILO EDUCATIVO DEL INSTITUTO

 

Para alcanzar la visión y la misión el Instituto de Santa María quiere tener un estilo educativo propio basado en las siguientes notas:

1.- Una filosofía educativa que sustenta la totalidad de la propuesta educativa. La finalidad última de la educación católica es: ayudar a los alumnos a encontrar a Dios en todas las cosas, a descubrir su vocación humana y su misión en la vida, a servir a otros en el contexto de sus familias, sociedad y país, a estar abiertos desde la propia identidad a toda reflexión y acción digna de la persona humana, a aprender a discernir lo que es bueno o no para sí mismo y para los demás.
2.- Un cuidado y seguimiento personal a cada uno de los alumnos. Nuestra educación trabaja no sólo en la formación intelectual de los estudiantes, sino en su desarrollo espiritual, moral, afectivo y psicológico, y en la integración de todas estas dimensiones. El seguimiento personal ayuda a alcanzar las metas de esta formación integral, en el marco de la comunidad educativa donde contamos con la participación activa de las familias.
3.- La búsqueda de la excelencia, en su concepción humana lo más integral y equilibrada posible, como nota distintiva, junto al aliento y desarrollo de los talentos personales de cada alumno. Es la espiritualidad católica la que nos mueve a multiplicar al máximo posible los dones recibidos de Dios y a promoverlo en todo el ambiente del Instituto pues el proceso formativo abarca todos los espacios de la vida escolar
4.- Insistencia en un pensamiento reflexivo, crítico y en una comunicación interpersonal madura y efectiva según la madurez de cada uno. La Educación de la Compañía de Cristo Crucificado se distingue por llegar al corazón humano en el proceso de formación integral. Queremos crear las condiciones para el desarrollo de un pensamiento reflexivo, de un razonamiento claro y lógico, y de capacidades interpersonales de comunicación oral y escrita. Queremos enseñar a pensar y a interpretar con espíritu crítico el cúmulo de datos que nos inunda y a actuar con rectitud.
5.- La búsqueda de una educación abierta e integral, no cerrada en la especialización apresurada, y capaz de dialogar con su tiempo. Se busca formar la sabiduría que va unida a la conciencia más que habilidades instrumentales, sin desconocer su importancia pero jerarquizando su lugar. Una profunda formación humanística está en el centro de nuestra Propuesta curricular.
6.- Un compromiso sincero con la fe que construye justicia, en diálogo con la cultura. Como Institución católico buscamos que nuestros alumnos integren en su identidad personal una visión madura y coherente de la fe cristiana con un compromiso auténtico para transformar los aspectos deshumanizados e injustos de la realidad, a través del conocimiento, el trabajo y el servicio a los demás. Transformación que comienza en la propia conversión de corazón como testimonio de amor cristiano, a través de la experiencia personal de la amistad con Jesucristo y de la confianza en la ternura de María, Madre de la Misericordia
7.-Un sentido del tiempo que ubica a la educación como un camino de largo aliento, y tarea de toda la vida. Como en toda siembra, los resultados no se ven inmediatamente. Comenzamos un proceso de formación integral, junto a las familias, que no finaliza al terminar los años de la educación formal. Rechazamos por tanto una concepción inmediatista que reduce la educación a un producto instantáneo.

 

LOS EDUCADORES

Para lograr nuestros fines necesitamos educadores que:

    -Sepan que “el pensamiento que debe darle fuerzas para acometer la peligrosa tarea de educar, es precisamente el mismo que hace a la tarea ser tan peligrosa: que se le llama a cooperar en una obra de Dios. Al educador se le exige que haga lo que está a su mano. Una vez que lo haya hecho, puede confiar que su insuficiencia no echará a perder nada, y que lo que él no logre hacer se cumplirá de otra manera.”

    -Comprueben cada día que “la labor del educador es superior a la del más genial escultor. Éste hace de una piedra o leño que no se mueve a sí mismo, una figura; aquél no hace sino sacar de un ser, que se mueve a donde quiere, un ser que, queriendo, se mueva a donde debe.”

    -Sepan que “las buenas escuelas son fruto, no tanto de las buenas organizaciones, cuanto principalmente de los buenos maestros, que, egregiamente preparados e instruidos, cada uno en la disciplina que debe enseñar, y adornados de las cualidades intelectuales y morales que su importantísimo oficio reclama, ardan en puro y divino amor de los jóvenes a ellos confiados, precisamente porque aman a Jesucristo y a su Iglesia, de quien aquéllos son hijos predilectos, y por lo mismo buscan con todo empeño el verdadero bien de las familias y de su patria.”

    -Posean la vocación del magisterio, la competencia científica especializada y actualizada del área específica, la capacidad creativa, el interés y el entusiasmo.

    -Estén convencidos de que “el que más ama está en mejor disposición para educador.” y que “la gran obra, el más sólido cimiento de la educación es “poner” en la conciencia del niño la certeza, la persuasión, ¡el instinto! de la presencia amorosa de Jesús en sus almas.”

    -Posean virtudes, “en particular, los alumnos captan ante todo en el profesor sus cualidades humanas. Es maestro de fe: debe ser, también, a semejanza de su modelo, Cristo, maestro de humanidad. No sólo cultura, sino también afecto, tacto, comprensión, rectitud de espíritu, equilibrio en los juicios, paciencia en la escucha, calma en las respuestas, disponibilidad al coloquio personal. El profesor que posee una visión límpida del universo cristiano y vive consecuente con ella, logra llevar a los alumnos a la misma claridad de visión y los incita a actuar coherentemente.”

 

 

LOS EDUCANDOS

Los alumnos serán personas que:

-Saben que tienen principalmente dos libertades: la de decidir ser buenos (para no ser esclavos de nada ni de nadie), y la de decidir su propio camino buscando la fuerza sobrenatural de la Gracia para recorrerlo.

-Saben que cada uno tiene un sentido personal, su propia misión, que no puede ser reemplazado en ella, que ninguna vida puede repetirse, y que la tarea personal es única, como única es la oportunidad para instrumentarla.

-Continua y consecuentemente piensen, actúen y juzguen con sana razón, iluminados por la luz sobrenatural y logren así la perseverancia en el seguimiento de sus principios.

-Conocen que su trabajo intelectual será “enriquecido con la dimensión religiosa que actúa en diversas direcciones: estimula con nuevas motivaciones el rendimiento escolar, refuerza la formación de la personalidad cristiana y enriquece al alumno con méritos sobrenaturales.”

-Deberán formar criterios, forjar la voluntad y acostumbrar a los sentimientos y a las pasiones a obedecer a la razón.

-Saben que su trabajo volitivo hará que “busque y haga el bien natural y sobrenatural por carácter, con la misma facilidad y espontaneidad con que buscaba su gusto y conveniencia cuando niño por instinto de pasión.”

-Buscarán parámetros claros, a partir de los cuales puedan tomar sus propias ideas, ser activos cuestionadores, mantener y alimentar la capacidad de asombro y de discusión, y logren encontrar sus propias respuestas.

 

IV-PROFESORADOS

FUNDAMENTACIÓN DE LA FORMACIÓN DOCENTE

Hay multitud de carreras profesionales y técnicas en el Nivel Superior. Sin embargo, parece esencial la Formación Docente. En un mundo en crisis, la importancia de la tarea del maestro es enorme. Como enseña el P. Alfredo Sáenz en Evangelizar desde la cátedra:
“Nosotros vivimos en esta época que ha recibido los desemboques de todo ese largo proceso iniciado en el Renacimiento o al fin de la Edad Media. Y es precisamente el ámbito de la cultura el que ha sido más bombardeado por las fuerzas disgregadoras.
Hoy todos los valores que integran una auténtica educación están en tela de juicio: la verdad, el bien, la belleza, el amor, la patria, la familia, Dios, todo. Y conste que no se trata de una crisis localizada en un espacio determinado, sino que se extiende peligrosamente, ya que prácticamente incide sobre la totalidad del mundo, sobre todo a través de los medios masivos de comunicación. Una crisis que, para colmo, se presenta encarnada en personajes de literatura, o en personajes reales, del cine, del arte, lo cual resulta aún más impactante para la juventud. La consecuencia: el hombre se siente vacío, disperso, incapaz de pensar, con una desbocada apetencia de sensaciones y de cosas materiales, ese hombre que experimenta una especie de frenesí por vencer el horrible aburrimiento que lo diseca.
……………………….
Como lo ha explicado detalladamente Alberto Caturelli, la educación se ordena a la actualización creciente y armónica de todas las potencialidades del hombre, hasta que alcance su plenitud. Perfección, ante todo, de los hábitos técnicos, que se ordenan al dominio de las cosas que simplemente existen, para lo cual es necesario un conocimiento sumario de la naturaleza inanimada; en un segundo grado, el logro de un conocimiento también sumario de la naturaleza viva, plantas y animales; para concluir en aquella realidad espiritual, la suya propia, que resume en sí misma la totalidad del cosmos: el hombre, mediante la formación de los hábitos que perfeccionan la naturaleza humana total, es decir, las virtudes morales que lo ordenan al Bien.
Una educación que comprende estos tres grados, será de veras, una educación integral. Generará planes de estudios coherentes, seleccionará los profesores no solamente entre los de más saber sino entre los de mayor virtud, procurará que los hábitos intelectuales se desarrollen en el estudio intensivo de las humanidades y los hábitos morales en orden a la integridad de la naturaleza humana.
……………………….
De lo dicho hasta acá se ve claramente la necesidad de la integración de los diversos saberes en una unidad superior.
Una cultura es un sistema de valores destinado a crear una visión del mundo. Y el valor supremo de una cultura cristiana es la gloria de Dios. Todo actuar de lo que no es Dios, de lo que es relativo, tiene sentido en la medida en que dé gloria a Dios. El colegio católico es un centro donde se elabora y se transmite una concepción específica del mundo, del hombre y de la historia. Y como dice un documento sobre la Educación Católica, promulgado por la Sagrada Congregación de la Educación Católica, en texto decisivo: "La referencia, implícita o explícita, a una determinada concepción de la Vida (Weltanschauung) es prácticamente ineludible, en cuanto que entra en la
dinámica de toda opción. Por esto es decisivo que todo miembro de la comunidad escolar tenga presente tal visión de la realidad, aun cuando sea según diversos grados de conciencia, para conferir unidad a la enseñanza".
Los conocimientos profanos y los conocimientos atinentes a la fe deben, en cierto modo, entrecruzarse. Es conocida la célebre fórmula: "Intéllige ut credas, crede ut intélligas": entiende para que creas, cree para que entiendas. El conocimiento profano sirve para ahondar en la fe. Y el conocimiento de la fe lleva a una inteligencia más profunda de las realidades profanas”.

 

V- OTRAS ACTIVIDADES Y SERVICIOS

La Compañía de Cristo Crucificado ofrece además a los Jóvenes que quieran participar actividades extracurriculares deportivas, recreativas, formativas, espirituales.
Deportivas: equipo de fútbol de salón, competencias interinstitucionales.
Recreativas: salidas al aire libre, actividades de campamentismo, excursiones, escaladas.
Formativas: participación en Grupo Juvenil, elenco teatral, charlas, conferencias.
Espirituales: retiros, adoraciones eucarísticas, asistencia sacerdotal.

VI-ALOJAMIENTO Y VIVIENDA


Para los jóvenes que vienen de otras ciudades se ofrece asesoramiento acerca de alquiler de vivienda y/o posibilidad de ser recibidos en Colegio Mayor.

 

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IES PT-221 Santa María del Valle Grande

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(260)-4-431810 - CP 5600 - Güiraldes y Braña

San Rafael - Mendoza - Argentina